domingo, 17 de mayo de 2009

Sonata para caracoles

Sin duda nunca vi sus ojos. No se el color de sus medias, ni la colonia que usaría. Desconozco si padecía de alguna zona de severas cosquillas o si prefiría algún café antes de viajar. No sabías hasta hace unas horas, donde vivía. Que comía, y en que pensaba cuando no miraba el cielo... y nosotros caracoles: preocupados porque nuestros ojos no se enrrozcaran en nosotros mismos y no parecer preocuparnos solo por cada uno, dejando baba de orgullo por donde vivimos o donde vivimos. Fuiste vos, o tu, como tus poemas, que dicen cosas... no inimaginables y no impensables, pero las decis.
¿Cuantos caracoles me pregunto, derrocharan baba de tu nombre, y ni siquiera caparazón tengan para ellos mismos? ¿Cuantos usarán tus ojos?
Miraste alto, y me enseñaste, a pesar, de que no queria aprender. Me enseñaste.
Nunca conocí a el señor Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, o como le gustaba que le dijeran: Mario.
Honestamente y sin más palabra, no te conocí, pero hoy, te extraño.

1 comentario:

  1. Y, pensar que estaba con vos cuando me entere que habia fallecido.
    Es hermoso esto Juanca.

    ResponderEliminar

Placa de Facebook

Datos personales