A veces no nos damos cuenta, pero, nos gusta que nos mimen. No me refiero a una cálida mano en la espalda o una paz otorgada por el beso de la fidelidad o la mano de la confianza.
Me refiero a esos mimos, esos mimos que hacen que nos mantengamos vivos. Todos sabemos cuales son... son hermosos... ¿Acaso, no sería eso lo que el flautista de Hamelín habría sentido y de esa forma no cobró honorarios? ¿O sería Rapunzel que con su pelo largo y encerrada en una torre fue que el primer hombre que vió fue al que se le abalanzó sin siquiera darse cuenta que no podría verla?
Todas esas historias, pobladas de esa palabra molesta pero verdadera es algo tibio en nuestro cuello.
Creo que Bob Dylan al decir:"Feliz? Cualquiera es feliz, ¿que sentido tiene eso?" quiso decir algo de eso.
Einstein cuando hablo de que en el vacío somos todos iguales; ¿No le habrá gustado haber sido el primero en decirlo?
Admitamoslo, nos gusta... y la verdad es que no ciega, nos enloquece, pero que rico que es.
Foucault tendría mucho para decir sobre el poder si nos viera nuestros propios comportamientos, y creo que es de allí la tendencia del hombre a querer detentar el poder: lo placentero que es.
Solo espero que vos, que lo estas leyendo, probablemente porque te etiqueté sepas que ahora mismo estas enriqueciendo el mío propio (aunque también yo he enriquecido el tuyo).
Jamás seremos honestos para admitirlo, porque, queda feo; pero, ¿saben que? Gracias por seguir dandome su atención...
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