domingo, 17 de mayo de 2009

Desociego en una tormenta

Se que en esta época, que a mi en lo personal, me gusta llamar "de plumaje blanco" debido al tono inocente que toman algunas partes del pueblo y de los candidatos, los medios y en especial, los que estamos involucrados en la política, tomamos la maldita tendencia de politizar todo.
Como politiquería, se pueden ver a diputados y senadores, metiéndose en temas que no tienen nada que ver en su función, tales como comiciones barriales, encuentros zonales, y demás; y ver que los que deberian estar realizando su función, en realidad, son un escaparate que hace como que hacen algo. Como el típico de toda construccion que se pasa ocho horas limando la misma barra de hierro, ellos liman y afilan el diente por lo que se viene, por la torta. Se siente en el aire el olor hediondo de los cargos políticos y de como proliferan las situaciones de encuentro dentro de los partidos políticos, generados, de por cierto por una generalizacion de caciques que pretenden que los esfuerzos sean igualmente escuchados.
Desde hace un tiempo que puedo ver esto... más preciso... desde hace cuatro años. Nosotros, los militantes de izquierda no nos hemos olvidado del trabajo que imponía ser de izquierda, y de lo que significaba que un gobierno de izquierda, y así es que recuerdo el tituñar de "El País" del 28 de febrero de 2005 cuando se hablaba de "la asunción del primer goberino de izquierda del cono sur". Tantas cosas han sifo puestas a prueba desde entonces... pero lo que me llena de profunda bronca es ver como a algunos de nuestros legisladores se olvidaron de ese hecho. Esos tibios sillones de cuero, ¡que calentitos...! Deben serlo, pues yo nunca me senté en uno, pero sin embargo, veo a cientos cortandose la carótida por ellos, aunque veo, que el aura alrrededor de ellos no ha cambiado... esa soberbia... ese poder...
De cierta forma me tranquiliza, veo un gran teatro de marionetas creado para cada uno de nosotros, para hacernos creer que estamos en lo correcto, y que los demas estan equivocados. Eso de "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago" llega a ser exuberantemente y protuberantemente maravilloso.
No dejo de creer en las ideas, ideologias, ni principios que sostenemos. Ni tampoco en las persecuciones, torturas, asesinatos y exilios que gente como yo, hace unos años atrás sufrió por pensar como yo, y como tantos otros.
Mi desconfianza va dirigida unicamente hacia los hombres y mujeres, en quienes nosotros confiamos nuestras ideas. Ellos que a la hora de pedirte el voto hacen promesas inimaginables y apoteóticas, pero después... "¿Quien sos?"
Siento que este teatro va a seguir, como todos los años, con enormes cantidades de propaganda, tirandose mutuamente, tirándonos mutuamente leyes, códigos y constituciones entre nosotros: entre blancos, colorados, independientes, y frentistas a ver si nos causamos algun derrame cerebral.
Solo espero que, ya que este es un tiempo nuevo, como todo tiempo, mañana, cuando vayamos a votar, no armemos un escándalo público, no desafiemos verdades inamoviles, ni plantiemos revoluciones irrealizables, sino que simplemente, miremos bien, quienes son los que van abajo del presidente y del vicepresidente en la lista que votemos, y que como hoy 8 de cada 10 uruguayo no sabe quienes son sus legisladores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Placa de Facebook

Datos personales